Un centenar de seguidores tuvo que ser trasladado a diversos hospitales para ser atendidos después de que numerosos aficionados locales intentasen acceder al estadio cuando este ya estaba lleno. Si hubo sobreventa de entradas o quien compró localidades que resultaron falsas lo determinarán las investigaciones que ya se están llevando a cabo.
Ante la multitud de gente que se agolpó en las afueras del estadio, la Policía ordenó entonces cerrar las puertas para intentar controlar la situación y evitar lo que luego fue inevitable. Porque los seguidores, viéndose atrapados y empujados por más aficionados que también querían entrar, lograron derribar una de las puertas para poder respirar y provocaron la estampida mortal.
"Cerraron el portón aproximadamente 25 minutos, la gente empezó a empujar. La gente botó el portón porque quería vivir, no quería ver el partido", señaló un aficionado afectado por la estampida.
Mientras todo eso ocurría, el encuentro de fútbol entre el Alianza y el FAS se comenzó a jugar con normalidad hasta que en el minuto 20 tuvo que suspenderse cuando los hinchas invadieron el terreno de juego buscando una escapatoria ante el caos que ya se había trasladado a las gradas.
"La Policía Nacional Civil y la Fiscalía General realizarán una investigación exhaustiva de los hechos ocurridos en el Estadio Cuscatlán. Todos serán investigados: equipos, directivos, estadio, boletería, liga, federación, etc. Sean quiénes sean los culpables, no quedarán en la impunidad", publicó en Twitter el presidente de El Salvador, Nayib Bukele.
La Federación de Fútbol ya ha anunciado la suspensión del resto de la jornada y son muchos clubes y entidades de todo el mundo los que han expresado sus condolencias por esta tragedia.